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Alucinaciones acústicas
diario Informacion 15 de febrero de 2004
Vecinos del Tossal de Benassal denuncian en el Juzgado daños por el elevado nivel de ruido de unas obras que se ejecutan junto a sus casas y que ha obligado a muchos de ellos a visitar al psiquiatra

Estén donde estén no dejan de escuchar el mismo ruido. De día y de noche, en cualquier lugar, todo lo que oyen se identifica con el constante martilleo de una excavadora. Para los residentes de la urbanización del Tossal de Benassal, en La Nucía, los golpes de esta máquina se han convertido en un tormento que les impide conciliar el sueño. Pero no son los únicos. Viven en medio del ruido de cinco obras que les han obligado a ir al psiquiatra para eliminar sus alucinaciones acústicas.

Desde hace ocho meses, dos potentes excavadoras perforan una superficie rocosa para construir un apartahotel en lo alto de una colina de La Nucía. Desde esa misma fecha, los vecinos del Tossal de Benassal han experimentado un profundo cambio en sus vidas. Lo que hasta ese momento era una zona tranquila y que ofrecía a sus residentes una gran calidad de vida, ha pasado a ser lo más parecido a una pesadilla para todos ellos. Las obras se ejecutan a menos de diez metros de las 30 casas que componen esta urbanización, que además está rodeada de otras cuatro obras similares que se ejecutan en los alrededores. El elevado nivel de ruido que generan las máquinas ha obligado a una decena de vecinos del Tossal de Benassal a visitar al psiquiatra por los daños que les está provocando el martilleo de las excavadoras.

El diagnóstico es el mismo para todos. «Alucinación acústica». Así se llama el síndrome que padecen, que responde al nombre científico de acusmatagnosia y que consiste en el reconocimiento nulo o imperfecto de los sonidos provocado por un trastorno mental. En su caso, los síntomas de esta enfermedad son claros, ya que en cualquier lugar y a cualquier hora del día aparece de manera repentina el martilleo de las perforadoras.

«Voy en mi coche y de repente ahí está, el tatatatatá que no para de sonar en ningún momento». Así explica uno de los propietarios de una casa de la urbanización su experiencia, mientras se lamenta por haber estado «toda la vida esperando ahorrar un dinero, jubilarme y comprarme una casa. Ahora que la tengo me encuentro con que esto es un martirio». El suyo no es el único caso. Algunos de sus vecinos se ven obligados a tomar tranquilizantes y somníferos por prescripción médica dada la dificultad para conciliar el sueño y porque a media noche se despiertan sobresaltados por lo que desgraciadamente para ellos se ha convertido ya en la banda sonora del barrio.

Los hechos han sido denunciados en el Servicio de Protección de la Naturaleza (Seprona) y en los Juzgados de La Vila Joiosa, según han informado los afectados, que también han comunicado los hechos al Ayuntamiento de La Nucía.

El Seprona acudió hasta la urbanización para hacer las mediciones del ruido que generan las máquinas. Los resultados no podían ser más llamativos: en el interior de las viviendas se detectaron entre 73,4 y 76,9 decibelios. El máximo que permite la Ley de ruidos es de 40 decibelios en el interior de las casas. Por este motivo, los afectados piensan seguir adelante con la denuncia, aunque mantienen que se sienten «desamparados porque no vemos solución al problema. El Ayuntamiento no tiene ninguna ordenanza para regular esto y aunque la Policía viene y hace mediciones, no sirven de nada porque no hay manera de hacerles parar».


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